En las redes sociales he leído que un chico afirma que “El método científico no sirve para nada en la vida real” y eso me motivó a escribir sobre el tema porque considero que es bueno que los jóvenes entiendan las funciones del pensamiento científico.

Un científico hace conjeturas e hipótesis. Las conjeturas son juicios u opiniones formado a partir de indicios o datos incompletos o supuestos, es decir, es cuando se piensa que las cosas se pueden hacer o explicar mejor de cómo se piensan y hacen.

La palabra hipótesis proviene del griego hypo, “por debajo”, y thesis, “opinión” o “conclusión”, dicho de otra manera, una hipótesis es una conjetura científica que requiere una contrastación con la experiencia para lo cual se deben hacer experimentos o reunir datos para decir si la hipótesis es o no válida. Una hipótesis es cuando se identifica que algo “no cuadra” en el discurso científico que lo explica.

En la vida real no andamos haciendo hipótesis científicas, pero si conjeturas, lo cual es de gran valor para solucionar problemas de todo tipo. Por ejemplo:

Cuando el automóvil no arranca comenzamos a hacer conjeturas, ¿da marcha? Si, entonces no es la batería, ¿tiene gasolina? Si, entonces no es la falta de combustible ¿la gasolina llega al carburador o al inyector? No, entonces es la bomba de gasolina lo que está fallando.

En el caso de las hipótesis primero se hace una observación (los peces se mueren), se redacta una pregunta de investigación ¿la calidad del agua del lago ha cambiado? ¿el volumen del lago ha cambiado? ¿hay otras especies en el lago? ¿los peces muestran signos de enfermedades? ¿hay industrias o cambios en las actividades del uso de la tierra cercana al lago? Se hacen observaciones para formular frases del tipo: -El aumento del uso de fertilizantes y plaguicidas en los terrenos aledaños al lago ha modificado la calidad del agua y por ende las poblaciones de peces. Esta es la hipótesis. Ahora viene la necesidad de reunir datos para probarla, para lo cual se debe hacer un trabajo de planeación, administración y seguimiento de actividades para obtener datos y trabajar, por ejemplo, en el análisis del agua. Con los nuevos resultados del trabajo se formulan nuevas hipótesis.

Entonces, el método científico sirve para dos cosas:

  1. Pensar e imaginar de manera lógica y ordenada objetivos, hipótesis y productos o resultados a obtener (Figura 1).
  2. Actuar de manera congruente con los objetivos para validar o no las hipótesis, para lograr los productos. Esto requiere hacer un ejercicio de planeación (cuanto necesito y cuanto tengo -materiales y recursos-) y para seleccionar las técnicas y trabajar (los métodos) para lograr los resultados y productos. Todo junto se le llama planeación estratégica y sirve para el diseño del plan de acción (Figura 2).

En la vida diaria y en la investigación científica si planeamos (pensamos) bien y ejecutamos (actuamos) bien, entonces llegaremos a donde proyectamos, lograremos los objetivos mediante resultados (Figura 1).

Por lo contario, cuando pensamos mal y actuamos peor, entonces los resultados serán insuficientes para lograr los productos y los objetivos. En la vida real hay muchos ejemplos en los cuales, algunas personas tienen unos objetivos de vida incongruentes con las acciones que realizan. Por ejemplo, cuando el objetivo es ser futbolista, musico o interprete, pero se estudia o trabaja en ciencias, cuando se quiere ser chef (cocinero) pero se estudia biología, cuando se desea ser activista ambiental, pero se estudia música.

Figura 1. La importancia de la congruencia entre el diseño de los objeticos y la ejecución de las acciones

La incongruencia entre los objetivos y acciones de vida son una resistencia a la renuncia de objetivos personales. Esas renuncias que todos debemos hacer al seleccionar la profesión a la que le dedicaremos la vida, esa actividad que será nuestra fuente de ingresos. Si, esas renuncias que duelen, sin embargo, a la larga nos beneficiarán porque estaremos actuando en congruencia con los objetivos.

No se trata de abandonar esos sueños, esos anhelos, solo hay que convertirlos en hobbies (distracción favorita). Muchas veces esos hobbies los podemos utilizar para desempeñarnos mejor en nuestra profesión.

En la investigación debemos hacer un buen análisis de las fortalezas y debilidades del equipo de trabajo, que tantos materiales y equipos tenemos o nos faltan, con que habilidades contamos o deberemos contar para ejecutar una investigación. Valoramos las oportunidades y amenazas del exterior para con el proyecto de investigación, ¿Cuáles son las oportunidades que ofrece el país y el mundo? Por ejemplo, en investigación geográfica y ecológica, México cuenta con una gran diversidad de ecosistemas y/o paisajes en cortas distancias, una gran riqueza cultural, una gran cantidad de sabiduría local, becas del gobierno federal, múltiples oportunidades para elaborar convenios con instituciones de otros países; pero también problemas de inseguridad en algunos lugares, escasez de equipo científico, la pandemia y la inestabilidad política mundial, entre otros. Esto es la planeación estratégica, tan necesaria para elaborar un “plan de acción” que nos permita lograr los productos o resultados que, a su vez, nos permitan cumplir con el objetivo de la investigación.

En la vida real también necesitamos un plan de acción para lograr esa congruencia entre nuestros objetivos de vida y nuestras acciones, también hacemos, nos demos cuenta o no, una planeación estratégica, valorando los recursos y las habilidades con las que contamos para ser músicos, arquitectos, ingenieros, mecánicos, chefs, geógrafos, ecólogos, etcétera, así como valorando las oportunidades y las amenazas del exterior a la familia, las condiciones del país y del mundo.  Luego entonces, hacemos un plan de acción, bien o mal pensado.

Figura 2. Los pasos de la planeación estratégica para luego formular el plan de acción

En la vida diaria se requiere que tengamos un plan de acción pensado y ejecutado por nosotros mismos, con la ayuda de nuestros consejeros (familiares, amigos, profesores, terapeuta, etc.), porque si los objetivos de vida y el plan de acción los dejamos al “destino”, al tarot (cualquier tipo de cartomancia), a los caracoles, al horóscopo, a los adivinos o a los dioses, entonces los objetivos de vida no dependerán de nosotros.  En este sentido la selección del consejero es clave.

El pensamiento científico nos ayuda a identificar las falacias argumentativas (afirmaciones que parecen válidas pero que son falsas); a identificar causas de consecuencias; a distinguir entre el objetivo, visión y la misión; ayuda a tomar mejores decisiones; y a elaborar un plan de acción acorde con los objetivos de vida, es, principalmente un ejercicio de congruencia entre pensamiento y acción.

En otro momento hablaremos de los equipos que ejecutan el plan de acción tanto a nivel de investigación como en la vida diaria… continuará.

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