Es difícil hacer predicciones, en especial sobre el futuro

 (Nicholas, 2007)

Tendemos mucho a usar y creer en la falacia argumentativa de las verdades de la ciencia, por lo que a menudo se utilizan las siguientes frases: “la ciencia comprueba que …” “con base en un estudio científico se concluye que…”, con el manto de la ciencia se dice y se tiene la verdad absoluta ¿Quién podría cuestionar a la ciencia? ¿Quién se cree por encima de la ciencia? Sin embargo, las cosas no son así del todo.

La ciencia es una actividad con la cual se genera conocimiento por lo que, sin duda, es de gran ayuda para la toma de decisiones. La ciencia se basa en hechos comprobables. Así, los científicos sabemos que algunos lugares se inundan porque en el terreno hay evidencia de esos sucesos o porque hay evidencias que hacer suponer que las inundaciones podrían ocurrir. En este ejemplo hay conocimiento que se aplica para suponer un suceso. Si los gases del efecto invernadero siguen aumentando, es lógico pensar que el clima podría cambiar; si llega una pandemia es lógico que la gente sufrirá por las enfermedades, muertes y por la disminución de las actividades económicas. No hay duda de eso, el problema es ¿Cuándo ocurrirá la pandemia? ¿Cuándo ocurrirá el cambio climático? ¿Cuándo será la inundación? ¿Cuándo será el derrumbe?

Los científicos, técnicos y manejadores de datos tienen y generan conocimiento, pero también “tienden a creer que saben un poco más de lo que realmente saben”, es decir, “no es lo mismo lo que saben, que lo que creen que saben” (Nicholas, 2017) y eso suele ser un problema a la hora de generar alertas sobe el cambio del clima, por ejemplo.

Predecir significa: anunciar con antelación (RAE, 2010), dicho de otra manera, predecir algo es “anunciar por revelación, ciencia o conjetura algo que ha de suceder”.

Revelación proviene de: a) el prefijo “re-”, que puede traducirse como “hacia atrás”; b) el sustantivo “velum”, que es sinónimo de “velo”; y c) el sufijo “-cion”, que se utiliza para indicar acción y efecto. Entonces la palabra “revelación” significa “El acto de contar algo que es secreto, hacer visible lo oculto, o anticipar un hecho futuro”.

De la misma manera, se define como conjetura al “juicio que se forma como resultado de realizar observaciones o de analizar indicios, dicho de otra manera, “juicio u opinión formado a partir de indicios o datos incompletos o supuestos”. El término, que procede del latín coniectūra.

Pues me permito citar otra frase “los científicos no tienen palabra de honor”, esto se dice así porque lo que hoy es verdad, otro científico lo explicará mejor en el futuro, con más conocimiento, con mejores herramientas, con mejores datos se puede generar mejor conocimiento, sin duda, o como dijo algún árbitro de uno de mis artículos: “Con más trabajo quedaría mejor”.  

Cabe decir que los humanos, científicos incluidos, somos muy malos para adivinar el futuro. El estado del tiempo solo se puede “predecir” por unos cinco a siete días con certeza porque contamos con imágenes de satélite que nos permiten “ver” las nubes, más o menos estimar hacia donde se mueven, más tiempo para la predicción significa mayor incertidumbre.

La historia nos permite “predecir” que año con año durante la época de lluvias habrá huracanes que afecten a la costa este de norte y centroamérica, porque los vientos alisios se mueven de este a oeste. ¿Cuándo exactamente serán los huracanes en términos de días? ¿Cuántos serán en el próximo año? ¿Con qué intensidad llegaran? No lo sabemos, no hay respuestas precisas. Es decir, no somos tan buenos para predecir el futuro, somos científicos, no adivinos.

El caso de la estimación del crecimiento económico por país, que es una actividad en la que se gasta mucho dinero, se hacen sesudas estimaciones desde finales del año anterior. Para enero la incertidumbre es muy, muy grande, con variaciones de unidades, conforme el año avanza las predicciones se van afinando, hay más datos para la predicción y menos tiempo para el fin del año pero la incertidumbre es de decimas del PIB, ya para noviembre se cuenta  con muchos datos, evidencias y las certezas son mucho mayores, para diciembre ya no es predicción, es hecho consumado. Sin embargo, en este ejemplo, la aparición de un cisne negro está latente en cualquier momento.

En ejemplos como el anterior, siempre cabe la posibilidad de la aparición de “cisnes negros” en cualquier momento, esos eventos no previstos que tiran por la borda todas las predicciones, los pronósticos o las estimaciones, como gusten llamarles. Nadie predijo que en el año 2020 la economía mundial caería de manera estrepitosa debido a la pandemia por el SARS-CoV-2, pero como siempre, ya consumado el hecho salen los «expertos» a explicar que era claro que podía suceder, que había señales.

En conclusión, “Es difícil hacer predicciones, en especial sobre el futuro” dijera Nassim Nicholas Taleb (2007) en su muy interesante e ilustrador libro “The Black Swan” traducido al castellano como “Cisne negro, el impacto de lo altamente improbable”.

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