La respuesta al título es: no lo sé, pero lo que si les ofrezco son las respuestas a otras tres preguntas que me hace la empresa Cihub.

¿Cuál fue el reto más importante a la hora de emprender?

Emprender da miedo y da más miedo si vas a arriesgar tu dinero, los ahorros de tu vida. Me tardé casi dos años “madurando” la idea del emprendimiento, estaba cómodo y muy ocupado haciendo lo que me gusta hacer: investigación científica.

¿Qué recomendarías a los jóvenes emprendedor?

En esto del emprendimiento no hay recetas porque además hay muchos tipos de emprendimientos, como ya lo he escrito en otras notas de este mismo blog. De manera general puedo decir que se junten con gente sana, honrada, trabajadora e inteligentes. Si tu eres el emprendedor, el líder no busques otro líder, busca seguidores, conforma un equipo interdisciplinario con gente que te ayude con los aspectos legales, administrativos, con el márquetin y con la innovación.

El emprendedor debe tener la “piel dura” ya que convertir una idea en una empresa es complicado, no hay recetas solo ensayo y error. Platicar con otros emprendedores puede ser benéfico si eres novato en esto, no todos los errores debe cometerlos tu.

¿Qué consideras esencial para llevar a cabo un emprendimiento exitoso?

He llegado a comprender que los muy buenos negocios son “Cisnes Negros”, sucesos impredecibles que cambian las cosas de manera que se requieren tres cosas: una innovación ya lista para comercializar y una situación particular que la detone (así de difícil). Por ejemplo, el internet y recientemente zoom que ya estaba por allí pero que no pegaba, no moría como empresa, pero tampoco despegaba, pero al llegar la pandemia zoom floreció con las videollamadas que llegaron para quedarse… Hay muchos ejemplos así, pero nadie previó la pandemia que en si fue un “Cisne Negro” y como buen cisne negro, a toro pasado, hay expertos que lo explican.

No me considero un empresario exitoso, para nada, aún no recupero mi inversión, pero he aprendido mucho de negocios, me he dado a conocer y mi carrera como investigador tuvo un repunte importante porque mi forma de pensar cambió para bien.

Otro consejo que les puedo dar a los emprendedores es que no se enamoren de su idea de negocio, hagan los cambios necesarios para mejorar y abandonen cuando lo crean conveniente, esto parece ser un mal consejo pero si leen el “Desierto de los Tártaros” de Buzzati me comprenderán.

Los emprendimientos académicos

De esto se un poco más debido a que mi empesa fue un emprendmiento académico derivada de mi actividad como científico. En este tipo de empredimiento yo identifico tres actores: el científico, el emprendedor y el empresario, que se mueven en diferentes ambientes.

El científico se dsarrolla en el ambiente institucional que le ayudará o difultará el emprendimiento. Hay instituciones como la UNAM, el Tecnológico de Monterrey, IPN, CINVESTAV, CICY y otras más que fomentan y facilitan los emprendimientos de su personal. Al interior de las instituciones hay dependencia donde los emprendimientos académicos se ven muy bien, tanto por alumnos como por profesores y autoridades, pero, pero en algunas otras dependencias no es así y hay que estar preparado para esta situación. En otros países las facilidades son muchas más, financiamiento, oficinas, soporte, etc.

Actores y ambientes en los emprendimientos académicos
Actores y ambientes en los empredimientos académicos

En el ámbito nacional, el papel de los gobiernos, de la sociedad y del mercado también juegan a favor y en contra, por lo que hay que aprender a jugar con esas reglas del juego. La no cultura de los negocios de base tecnológica y las restricciones para hacerlos exitosos son factores que juegan en contra.

Hacia afuera las reglas cambian, la competencia está más fuerte por el prestigio de algunos países, como EEUU, Alemania, Japón y Corea; por inversores muy competitivos que apuestan en grande por buenas ideas, por negocios de largo plazo.

El ambiente al interior del nucleo familiar del emprendedor también juego, a veces a favor cuando se proviene de un ambiente empresarial o en contra cuando el origen familiar es de empleados que aconsejan ir a la segura con un empleo y que les da miedo o no entienden el mercado. Familiares que con mucho amor aconsejan: ya mejor buscate un trabajo seguro.

En cuanto a los actores, un científico es más deductivo, su fuerte es el conjunto de conocimiento que trae en la cabeza, que los utiliza para aplicarlos y entender la realidad. Un científico vive dentro de la seguridad y los errores solo retrasan las publicaciones. Los Centros de Investigación y las Univesidades no se van a la quiebra y los investigadores raramente serían despedidos por experimentos fallidos o publicaciones rechadas por la editoriales de prestigio.

Un emprendedor debe saber leer el entorno, el ambiente, los datos por lo que es desable que sea más inductivo, sus decisiones estarían más dirigidas por su intuición. El emprendedor debe saber leer el mundo de los negocios, con la gran carga de insertidumbre que esto conlleva, debe saber “jugarsela” y no prentender ir a la segura.

Una convinación muy buena sería un científico deductivo, pero a la vez intuitivo para valorar las cosas raras, esos descubrimientos al azar o casi al azar: la serendipia.

Los empresarios deben ser más cuadrados, tener la vista en los números en las ganancias, pero aún mejor, en las no pérdidas, o como dice el dicho: si quieres vivir mucho tiempo no vivas rápido, enfocarte en no morir.

Un buen emprendedor pude o no llegar a ser un buen empresario, un buen científico puede o no ser un buen emprendedor. Lo más seguro es la insertidumbre.

Una cruda realidad es que en los negocios no hay expertos, porque las situaciones y ambientes cambian. El problema con los “expertos” es que no saben, lo que no saben, diría N. Taleb. Tengan cuidado de los “expertos” que nunca han han emprendido ni tenido un negocio, que aún teniendolos, no significa que son expertos.

Un científico, un emprendedor y un empresario, son tres personas, tres, tres.