Tradicionalmente el estudio del suelo estuvo relacionado con la agricultura, la necesidad de producir grandes cosechas y el cuidado del ambiente ha propiciado el estudio detallado de los suelos tanto como suministro de nutrimentos para  las plantas como captadores de nutrimentos con el fin de que estos no lleguen hasta los acuíferos.

La agricultura en sentido amplio incluye la producción de alimento humano, fibras, ganado  y madera. En los últimos años se han reconocido otras utilidades (funciones dicen los edafólogos), tales como purificador del agua y del aire, adsorción de contaminantes, archivo geológico (historia de la tierra), archivo antropológico (la historia del hombre).DSCN1023

Figura 1. Huerta de aguacate en Michoacán, México.

Mejorar la calidad del suelo y propiciar un manejo sostenible de la tierra permitirá fijar carbono y de esta manera enfrentar el cambio climático ya que el carbono es un gas de invernadero que propicia el calentamiento del planeta El suelo es el gran almacén de carbono en los ecosistemas terrestres, se fija mucho más que en la biomasa.

Estudiar y cuidar el suelo permitirá contar con mejor cantidad y calidad de agua en los acuíferos.
El color y pureza del agua de los ríos, presas y lagos depende de la conservación de los suelos por los que transita el cauce.

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Figura 2. Almacenaje de agua de lluvia que contiene sedimentos

Conservar el suelo significa conservar la biodiversidad ya que en él vive flora y fauna silvestres así como millones de microorganismos por gramo de suelo.

Conocer el suelo sirve para diseñar mejor las ciudades y construir infraestructura segura y rentable como carreteras, aeropuertos, vías de tren, entre otras. De esta manera prevenir los desastres sociales provocados por fenómenos naturales como terremotos, tsunamis (entradas del mar tierra adentro), inundaciones, movimiento en masa o deslaves, colapsos o hundimientos de tierra.

En el suelo se encuentran numerosos vestigios de la historia de la tierra, fósiles que nos cuentan el pasado, u otro tipo de evidencias como por ejemplo los suelos fértiles del sureste español que ahora están en un clima árido pero que en el pasado fueron formados en clima templado con abundante vegetación arbórea. Una fertilidad heredada. Por el contrario suelos ácidos muy desgastados (intemperizados) en África central producto de un intenso clima tropical lluvioso y que ahora cuentan con un clima árido, combinación letal, poca agua y suelos infértiles. Las erupciones volcánicas quedan claramente registradas en los suelos.

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Figura 3. Paleosuelo en una zona volcánica

 

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Figura 4. Deposito de ceniza volcánica antigua sobre la que se desarrolló un suelo

En el suelo se conservan y se encuentran evidencias de las formas de vida humana del pasado, el estudio de la cerámica de sus utensilios, los huesos y de las herramientas nos revelan las formas de vida del pasado. Culturas como la Egipcia, Maya, Azteca, Inca y muchas otras han dejado visibles sus grandes obras pero en el suelo se localiza el detalle de sus formas de vida cotidiana, de su tecnología, de su escritura, de su sabiduría.

Así queridos amigos, el estudio del suelo es mucho más que agronomía, que ya es bastante.