Conocer relatos de vida de otras personas, en este caso particular de aquellas que decidieron finalmente dedicarse a la labor científica, podría ayudar a más de un joven a verse en el “espejo” de estas historias de vida, a construir una imagen propia más allá de los límites o estereotipos que nos presenta una sociedad alejada del quehacer científico.

Este es un gran mérito de este libro: nos abre una puerta para conocer, imaginar y recrear los avatares de diferentes personas que han hecho del quehacer científico su proyecto de vida y de trabajo. Y de personas que no encontraron el camino fácil, marcado por la herencia materna o paterna que allana el camino, sino superando obstáculos y limitaciones, propias y familiares, de índole económica y de contextos educativos a veces adversos.portada

Después de leer las experiencias de los autores de cada una de las historias de vida relatadas en este libro, cabe preguntarse si la carrera científica es algo muy diferente a lo que deben pasar otras personas, si la labor científica está hecha sólo para algunos genios, o más bien podemos vernos en el espejo de otros seres humanos parecidos a nosotros, que han tenido que salir adelante de diversas maneras y con distintas inquietudes, caracterizados por algo en común, pero que no radica en los recursos económicos ni en los estudios básicos en el colegio de prestigio, sino en el tesón y la perseverancia. Personas con deseos de hacer bien las cosas y con una exigencia profesional hacia su propio trabajo, y nada más. Varios de ellos reconocen explícitamente que no fueron alumnos genios, ni siquiera brillantes, como para pensar en que estaban predestinados a la ciencia.

Este libro trata, en síntesis, de una mirada alterna a la propia ciencia, es una ventana que permite asomarnos a la humanidad de la ciencia, a sus riesgos y sus exigencias, y a la manera en que seres humanos comunes le hacen frente en un trabajo cotidiano que parece imperceptible, pero que poco a poco avanza hacia grandes objetivos, con un alto compromiso social y una preocupación por el entorno en el que vivimos.

Si alguna persona joven en una pequeña habitación, de madera, o en un edificio enorme de una residencia estudiantil, o bien bajo la luz de una lámpara y una mesa como herramientas básicas, lee este libro y se adentra en algunas de sus historias, y sale de entre sus páginas animado a seguir con su trabajo cotidiano, a superar esos obstáculos que la misma ciencia le presenta, o mejor aún, dispuesto a superar las barreras que otros seres humanos ponen en el camino, este noble proyecto editorial habrá cumplido su cometido.

Dr. Bernardo Peréz