Durante el manejo de la pandemia y en diversos países se ha venido criticando el actuar de los científicos, algunas veces con razón, pero la mayoría de las veces porque los mensajes son ambiguos y poco precisos o porque los escuchas simplemente no los entienden o no los quieren entender.

No me detendré a discutir el móvil de la presunta mentira, me dedicaré a explicar como el uso impreciso del lenguaje ocasiona que el mensaje no sea bien recibido en audiencias poco preparadas, como suele suceder en algunos congresos legislativos de algunos países tropicales y templados.

La selección de las palabras y el uso repetido de las mismas es clave, en castellano, según la Real Academia Española, se usan los verbos predecir, pronosticar y estimar. El primero (predecir) a los científicos nos encanta porque nos pone por delante, nos anticipamos a los acontecimientos con el bendito halo de la ciencia. El problema es que nos pone al lado de los profetas, de los magos, de los hechiceros que tienen revelaciones de sus musas o de sus señales divinas o malignas.

Según la Real Academia Española:

a) Predecir. Anunciar por revelación, conocimiento fundado, intuición o conjetura algo que ha de suceder; similar a augurio.

b) Pronosticar. Predecir algo futuro a partir de indicios.

c) Estimar. Calcular o determinar el valor de algo; atribuir un valor a algo; considerar algo a partir de los datos que se tienen; creer o considerar que algo es de una determinada manera

El verbo pronosticar nos viene mejor a los científicos porque la predicción se fundamente en indicios, en datos. La gente con preparación académica escasa entiende mucho mejor esta palabra porque ha estado por mucho tiempo en la vida diaria: los pronósticos deportivos. Los aficionados al futbol saben que el equipo líder, primero en la tabla de puntos del futbol mexicano, tienen mayores probabilidades de ganarle al colero, al último, por lo que hacen (compran) sus “pronósticos deportivos”. En la liga española queda claro que el Real Madrid tienen más probabilidades de ganarle al Almería, mejores jugadores, mejor entrenador, estadio grande que infunde miedo en los contrarios, entre otras cosas. Su conocimiento del futbol es la base de su pronóstico, pero además está consciente de que lo sabe NO le asegura el acierto. Un penalti de último minuto o una expulsión de un jugador en el inicio del encuentro pueden influir en un resultado contrario al del pronóstico.

El uso del verbo estimar también puede ser mejor entendido por el gran público cuando recibe mensajes científicos. La palabra estimar considera un conocimiento previo de los datos, por lo que queda implícito que una estimación es falible, que se puede fallar, como sucede con el pronóstico.

Es muy recomendable decirle al gran público que los modelos de pronóstico o de estimación se construyen con conocimiento matemático y con experiencias previas pero que dependen de las condiciones, si estas condiciones cambiaran el pronóstico se deberá modificar. Lo mismo sucede con el pronóstico del tiempo y con el pronóstico del crecimiento económico.

Ahora el pronóstico del tiempo es muy certero, pero solo para cinco días, esto porque tenemos los satélites que nos permiten ver las nubes, calcular su densidad, así como la velocidad del viento. Sin embargo, si las condiciones cambian entonces el pronóstico deberá cambiar.

Otro ejemplo, todos los países fallaron en el pronóstico de su crecimiento económico (porcentaje del producto interno bruto) debido a que las condiciones cambiaron por la aparición del virus. Es decir, nadie pronosticó la aparición del virus y si lo hicieron los responsables del calculo del PIB no los escucharon.

Así entonces, para comunicar al gran público es muy recomendable hablar de pronóstico y estimación, así como de las condiciones iniciales y de desarrollo del fenómeno en cuestión. Los científicos nos debemos separar de los magos, hechiceros y brujos por el uso del verbo predecir, principalmente si se habla de divulgación de la ciencia.

Abrir chat