La Ciudad de México fue catalogada como “La Ciudad más transparente del mundo”; sin embargo, esa frase ya solo aplica cuando el viento tiene a bien limpiar la atmósfera, ahora ya no es así. La contaminación es tan alta que estamos en la fase de contingencia en la que solo algunos automóviles pueden circular y se recomienda no salir entre las 13 y las 22 h.

En el mundo y, reportado por la ONU, cada año mueren 12 millones de personas por algún tipo de contaminación del ambiente. Según las estadísticas de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México se sabe que la gente que muere por “Enfermedades obstructivas crónicas” y “Tumores malignos” habitan al norte de la ciudad, en las delegaciones: Gustavo A Madero, Azcapotzalco, Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Venustiano Carranza (Figura 1).

En la Ciudad de México la situación ya llega a ser muy preocupante debido a: en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM) viven más de 20 millones de habitantes; se cuenta con más de 40000 industrias pequeñas y medianas; y con el uso de los vehículos de uso diario se consumen más de 40 millones de litros de combustibles derivados del petróleo que produce miles de toneladas de contaminantes. Un gran problema y un gran reto a vencer.

La contaminación atmosférica preocupa mucho porque la vemos; sin embargo, la contaminación por los polvos urbanos y suelos no tiene el mismo reconocimiento aunque finalmente las emisiones de humo a la atmósfera se depositan en el suelo. Los polvos urbanos pueden causar daño a las personas por contacto vía la piel, por ingesta y por inhalación. Cualquiera de estas vías puede causar problemas de salud.


Presentación1

Figura 1. a) Tasa de defunciones por enfermedades pulmonares obstructivas crónicas; b)  Tasa de defunciones por tumores malignos. Clases blanco a negro de muy baja, baja, media, alta y muy alta tasa de mortalidad.

Los metales pesados pueden estar en las plantas, en los polvos urbanos y en los suelos. En el caso de los suelos, los mapas de la distribución de los dos metales pesados más tóxicos y por lo tanto dañinos como Plomo y Vanadio, sirven para la identificación de la contaminación histórica ya que en los suelos los metales pesados se adsorben. Las concentraciones de Plomo más altas se localizan en el 80% de la superficie (3 veces por arriba del valor más bajo) (Figura 2). En el caso del Vanadio, este elemento se encuentra en concentraciones por arriba de la norma oficial mexicana en más del 65% de la superficie (Figura 3). Ambos metales pesados son causales de cáncer.

Plomo Figura 2. Mapa de Plomo en suelos de la Ciudad de México, la parte más obscura representa la zona con mayores concentraciones de plomo.

Vanadio

Figura 3. Mapa de Vanadio en suelos de la Ciudad de México, la parte más obscura representa la zona que supera la norma oficial mexicana que es de 78 mg/kg.

Es claro que las medidas de mitigación de la contaminación de la Ciudad de México no han funcionado, se requiere mucho más de lo que se está haciendo ahora.

En al caso de los metales pesados en plantas, polvo urbano y suelos se requiere, en primer lugar, un sistema de monitoreo tal como se realiza con la calidad del aire. En cuanto a medidas de solución del problema se recomienda:

  • Un sistema de limpia del polvo urbano, sobre las calles le corresponde a las autoridades y sobre las banquetas a la población. Esta medida se encuentra en las normas de la ciudad
  • El uso de plantas alrededor de las casas y en las ventanas, ya que adsorben el polvo urbano. Especies como Ficus y Pinus secretan substancias que atrapan a las partículas con metales pesados.
  • Remediar los sitios contaminados usando cal y composta
  • Considerar al polvo urbano un residuo peligroso debido a la alta concentración de metales pesados
  • Se requiere un cambio fuerte en las formas de movilidad dentro de la ciudad y para eso la bicicleta es una opción viable siempre y cuando se tengan carriles exclusivos para su circulación, tal como se hace en varias ciudades de Europa.
  • Volver al tranvía que actualmente es de uso cotidiano en Europa.
  • Reflexionar sobre la posibilidad de que algunos trabajadores hagan sus labores desde sus casas
  • Mejorar el transporte público, por ejemplo, paradas de autobús y peseros más separadas

El “transporte ecológico” de la Ciudad de México debe ser evaluado porque al parecerno cumple con los objetivos que se requieren (Figura 4).

transporte ecológico

Figura 4. El transporte “ecológico” de la Ciudad de México

La disminución en la corrupción en los centros de verificación vehicular es deseable y urgente pero con esto no se resuelve el problema. Se hace necesario tomar medidas más contundentes  e incluyentes de la población.

Los sistemas de monitoreo en plantas, polvo urbano y suelos se hacen necesarios ya que es la información de base para la toma de decisiones.

Francisco Bautista, Thomas Ihl, Rubén Cejudo, Carmen Delgado, Patricia Quintana, Daniel Aguilar, Avto Gogichaishvili y Gabriela Cuevas.

Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental, CIGA, IG, Universidad Nacional Autónoma de México.